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100 preguntas para hacerle a tus abuelos (y cómo lograr que te cuenten sus historias)

14 de octubre de 2026 · 9 min de lectura

Una abuela y su nieta platicando en la mesa de la cocina

Las mejores preguntas para tus abuelos son preguntas abiertas sobre momentos concretos: la casa donde crecieron, el pueblo o el barrio, cómo conocieron a su pareja, el trabajo que hicieron, las fiestas de la familia y los tiempos difíciles que les tocaron. Aquí tienes 100, ordenadas por etapas de la vida, y al final unos consejos para que una respuesta corta se convierta en una historia que la familia quiera guardar.

Las escribimos de tú. Si en tu familia a los abuelos se les habla de usted, cámbialas sin pena: lo importante es que se sientan cómodos.

Cómo usar esta lista

No hace falta hacer las 100 preguntas. Mejor que no.

  • Elige de cinco a ocho preguntas por plática, todas de un mismo tema. Con quince o veinte minutos basta; siempre puedes regresar otro día.
  • Empieza por lo fácil y concreto. "¿Cómo era la cocina de tu casa?" se contesta más fácil que "¿Cómo fue tu infancia?".
  • Haz una sola pregunta a la vez. "¿Dónde naciste y cómo era tu casa?" son dos preguntas, y solo te van a contestar una.
  • Sigue la historia, no la lista. Si una pregunta abre algo de lo que quieren hablar, quédate ahí.
  • Grábala, con su permiso. La grabadora del celular es suficiente.

La infancia y la casa donde crecieron

  1. ¿Dónde naciste? ¿Ahí mismo creciste?
  2. Cierra los ojos e imagina la casa de tu infancia. ¿Qué es lo primero que ves?
  3. ¿Quiénes vivían en esa casa?
  4. ¿Dónde dormías, y con quién compartías el cuarto?
  5. ¿Cómo era la cocina? ¿A qué olía?
  6. ¿Cómo era un día normal cuando eras niño o niña?
  7. ¿Qué quehaceres te tocaban?
  8. ¿A qué jugaban, y con quién?
  9. ¿Tenías algún escondite o un lugar solo para ti?
  10. ¿A qué le tenías miedo de chico?
  11. ¿Cuál es el recuerdo más antiguo que tienes?
  12. ¿Por qué te regañaban?

Sus papás y sus abuelos

  1. ¿Cómo se llamaban tus papás y de dónde eran?
  2. ¿En qué trabajaba tu papá? ¿Y tu mamá?
  3. ¿Qué dicho o frase repetía siempre tu mamá?
  4. ¿Cómo te demostraban cariño tus papás?
  5. ¿Con quién te llevabas mejor, con tu papá o con tu mamá? ¿Por qué?
  6. ¿Conociste a tus abuelos? ¿Cómo eran?
  7. ¿Había alguna historia de la familia que se contaba una y otra vez?
  8. ¿Qué querían tus papás que fueras de grande?
  9. ¿Hay algo de tus papás que solo entendiste ya de grande?
  10. ¿Qué guardas todavía que haya sido de ellos?

El pueblo o el barrio

  1. ¿Cómo era el pueblo o la colonia donde creciste?
  2. ¿Qué había en la plaza? ¿Qué se hacía ahí los domingos?
  3. ¿Cómo era la feria o la fiesta del santo patrono?
  4. ¿Quiénes eran los personajes del pueblo que todo mundo conocía?
  5. ¿Había luz eléctrica y agua en la casa? ¿Qué se hacía cuando no había?
  6. ¿Cómo se iba de un lugar a otro: a pie, a caballo, en camión?
  7. ¿Qué se oía en la radio en tu casa?
  8. ¿Cómo ha cambiado ese lugar desde entonces?

La escuela y los amigos

  1. ¿Cómo era tu escuela? ¿Cómo llegabas?
  2. ¿Qué maestro o maestra te marcó, y por qué?
  3. ¿Qué materia te gustaba, y cuál no soportabas?
  4. ¿Quién era tu mejor amigo o amiga? ¿Qué hacían juntos?
  5. ¿Hasta qué año estudiaste? ¿Te hubiera gustado seguir?
  6. ¿Pasó algo en la escuela que cambió el rumbo de tu vida?
  7. ¿Qué hacían para divertirse los fines de semana?
  8. ¿Hay algún amigo de esos años en el que todavía pienses?

La juventud, el noviazgo y la boda

  1. ¿Cómo eras de joven?
  2. ¿Qué música te gustaba? ¿Dónde la escuchabas o la bailabas?
  3. ¿Qué te dejaban hacer tus papás y qué no?
  4. ¿Cómo conociste al abuelo (o a la abuela)?
  5. ¿Qué fue lo primero que pensaste de él o de ella?
  6. ¿Cómo era el noviazgo en esa época? ¿Te llevaron serenata?
  7. ¿Qué dijeron tus papás cuando se enteraron?
  8. ¿Cómo fue la pedida de mano?
  9. Cuéntame de tu boda: ¿dónde fue, quiénes fueron los padrinos, qué se comió?
  10. ¿Dónde vivieron cuando se acababan de casar?
  11. ¿Qué fue lo más difícil de los primeros años juntos?
  12. ¿Qué consejo le darías a alguien sobre el amor?

El trabajo

  1. ¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Cuánto te pagaban?
  2. ¿Cómo conseguías trabajo en esos tiempos?
  3. ¿De qué trabajo te sientes más orgulloso u orgullosa?
  4. ¿Trabajaste en el campo? ¿Qué se sembraba?
  5. ¿Quién fue el mejor patrón que tuviste? ¿Y el peor?
  6. ¿Hubo algún trabajo que siempre quisiste hacer y no pudiste?
  7. ¿Cómo era un día normal de trabajo?
  8. ¿Alguna vez tuviste que empezar de cero en otro lugar?
  9. ¿Cómo salía adelante la familia cuando no alcanzaba el dinero?
  10. Si hubieras podido escoger cualquier oficio, ¿cuál habría sido?

Criar a la familia

  1. ¿Qué recuerdas del día en que nació mi mamá o mi papá?
  2. ¿Cómo era mi mamá o mi papá de chiquito?
  3. ¿Qué fue lo más difícil de criar a tus hijos?
  4. ¿Qué reglas había en tu casa?
  5. ¿Cómo era la comida en familia?
  6. ¿Quiénes fueron tus compadres y por qué los escogiste?
  7. ¿Qué remedios caseros usabas cuando alguien se enfermaba?
  8. ¿Qué es lo que más te preocupaba como mamá o papá?
  9. ¿Qué aprendiste de tus hijos?
  10. ¿Qué te gustaría que tus nietos supieran de ti?

La comida, las fiestas y las tradiciones

  1. ¿Qué era lo más sabroso que cocinaba tu mamá o tu abuela?
  2. ¿Hay alguna receta que solo tú sabes hacer? ¿Me la enseñas?
  3. ¿Cómo se celebraban la Navidad y las posadas en tu casa?
  4. ¿Cómo recuerdan a sus muertos en tu familia? ¿Ponían ofrenda?
  5. ¿Qué se comía en Semana Santa?
  6. ¿Cómo eran los cumpleaños cuando eras niño o niña?
  7. ¿Qué canciones no podían faltar en las fiestas de la familia?
  8. ¿Quién era el alma de la fiesta en la familia?
  9. ¿Qué tradición trajiste de tu pueblo y cuál empezaste tú?
  10. ¿A qué lugar iba siempre la familia junta?
  11. ¿Qué tradición te gustaría que no se perdiera?
  12. ¿Qué platillo te recuerda más a tu infancia?

Los cambios grandes y los tiempos difíciles

Estas preguntas pueden ser más difíciles. Hazlas con calma y deja que ellos decidan cuánto contar.

  1. ¿Cuál fue la época más difícil de tu vida? ¿Cómo la sacaste adelante?
  2. ¿Te fuiste lejos de tu tierra alguna vez? ¿Cómo fue?
  3. ¿Alguien de la familia se fue al norte o a la ciudad? ¿Qué pasó?
  4. ¿Quién te ayudó más cuando las cosas se pusieron difíciles?
  5. ¿Hay alguna pérdida que todavía te duela?
  6. ¿Qué es lo más valiente que has hecho?
  7. ¿Hubo un momento en que tu vida pudo haber sido completamente distinta?
  8. ¿Qué acontecimientos del país te tocó vivir y cómo los viviste?
  9. ¿Qué cosas que antes eran normales ya no se hacen?
  10. ¿Qué te enseñaron los tiempos difíciles?

La fe, los dichos y los consejos

  1. ¿En qué crees, y ha cambiado eso con los años?
  2. ¿Qué dicho te gusta más, y qué significa para ti?
  3. ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
  4. ¿Qué le dirías a la persona que eras a los veinte años?
  5. ¿Qué te sigue haciendo reír?
  6. ¿De qué te sientes más orgulloso u orgullosa en la vida?
  7. ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
  8. ¿Hay algo que nunca le hayas contado a nadie y que te gustaría que la familia supiera?

Cómo lograr que te cuenten historias, no solo respuestas

Preguntar es lo fácil. Estos detalles hacen la diferencia entre un "pues bien" y una historia que toda la familia va a querer escuchar.

  • Pide un momento concreto. En vez de "¿Cómo era la escuela?", prueba "Cuéntame de un día en la escuela que nunca se te olvidó".
  • Pregunta cómo se sentían. "¿Y tú cómo te sentías?" o "¿Te dio miedo?" abren más que cualquier pregunta de fechas.
  • Sigue lo que más brilla en la respuesta. Si mencionan a una hermana y se les ilumina la cara, pregunta por la hermana, no por lo que sigue en tu lista.
  • No le tengas miedo al silencio. Una pausa casi siempre significa que están recordando, no que ya terminaron.
  • No los corrijas. Si una fecha o un nombre no cuadra, déjalo pasar. Estás guardando su memoria, no haciendo un examen de historia.
  • Lleva algo para ver. Una foto vieja, un recetario o un rosario pueden traer más recuerdos que cualquier pregunta.
  • Que sean pláticas cortas, y regresa. Varias pláticas cortas valen más que una muy larga.

Cómo grabar la plática

Primero pide permiso y cuéntales quién la va a escuchar. Luego:

  1. Siéntense en un lugar tranquilo, lejos de la tele y de la cocina.
  2. Pon el celular entre los dos, más cerca de ellos que de ti.
  3. Al empezar, di la fecha y su nombre en la grabación.
  4. Ese mismo día guarda una copia en un lugar seguro y compártela con la familia.

Si no siempre puedes estar con ellos, o si tus hijos ya no hablan bien el español de los abuelos, una herramienta como Dalia puede platicar con ellos por voz, en español, y guardar cada plática para toda la familia.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas preguntas conviene hacer en una plática?

Entre cinco y ocho preguntas, o unos quince o veinte minutos, es una buena medida para una plática. Después de eso muchos adultos mayores se cansan, y las historias salen mejor cuando no hay prisa. Escoge preguntas de un solo tema y quedan de seguir otro día.

¿Qué hago si mi abuela dice que no se acuerda?

Haz la pregunta más pequeña y concreta. En vez de "¿Cómo fue tu infancia?", pregunta por un cuarto, una persona o una comida. Las fotos y los objetos de antes ayudan mucho. Si un tema no trae nada, pasa a otro que le guste; los recuerdos muchas veces regresan más adelante en la plática.

¿Cómo puedo grabar las historias de mis abuelos?

La grabadora del celular es suficiente. Siéntense en un lugar tranquilo, deja el teléfono cerca de tu abuelo o abuela y guarda una copia ese mismo día. El video es bonito pero no indispensable; lo que más valora la familia casi siempre es escuchar su voz.

¿Les hablo de tú o de usted?

Como se les hable en tu familia. Lo importante es que se sientan cómodos y en confianza. Estas preguntas están escritas de tú, pero puedes cambiarlas a usted sin problema.

¿Y si mis abuelos solo hablan español y mis hijos no?

Graba las historias en español de todas formas: así se conserva su voz y su manera de contar. Después puedes acompañarlas con una traducción o un resumen en inglés para los nietos que no hablan español. Herramientas como Dalia guardan la grabación y la transcripción, para que nadie se pierda sus palabras.